¿Qué tipo de asuntos tratan los procuradores?

¿Qué tipo de asuntos tratan los procuradores?

Para algunos procedimientos judiciales, no es necesario contratar a un procurador profesional. Pero de forma general , es altamente recomendable hacerlo, si es posible, pues las cuestiones jurídicas pueden ser de una gran complejidad y necesitaremos a una persona que sepa tramitarlo todo a su debido tiempo y en la forma adecuada, para agilizar los trámites y estar al tanto de las fechas de las vistas, vencimientos, etc.

Los casos en los que es obligatorio contar con la representación de un procurador difieren según sea la jurisdicción. Por lo tanto, habrá que distinguir entre los distintos órdenes: civil, penal, social o laboral y contencioso administrativo. 

En el ámbito civil

(juicios que afectan a la persona privada y a sus relaciones familiares, desde su nacimiento hasta el fallecimiento y sucesión; así como el régimen de su patrimonio, sus obligaciones y contratos; y en su caso la responsabilidad civil en la que incurra), es preceptivo contratar a un procurador, salvo en los siguientes casos: 

  • En los juicios verbales (procedimientos de sumas menores a los 6000 euros) cuando la cuantía sea inferior a 2000 euros
  • En la petición inicial de los procedimientos monitorios (reclamación de deudas)
  • Para la presentación de escritos donde se solicite la adopción de medidas urgentes o la suspensión de vistas y actuaciones
  • En los juicios universales (en los que se puede ver afectado todo el patrimonio de una persona), si la comparecencia se circunscribe a la presentación títulos o derechos, etc.
  • Para impugnar las decisiones en materia de asistencia jurídica gratuita 

En el ámbito penal

(conductas que infligen el código penal y penas o sanciones aplicables a los autores, tanto de delitos graves como menos graves), si el juicio es por un delito leve, la asistencia de un procurador es optativa. En los juicios por delitos graves, aunque cuando se detiene o procesa a una persona, esta debe nombrar inmediatamente a un abogado o solicitar que le sea asignado uno de oficio, la representación mediante un procurador no es preceptiva hasta que se dicta el auto de apertura de juicio oral.

En el ámbito laboral o social

(relaciones entre los patronos y sus empleados, sus deberes y derechos recíprocos, así como la protección del trabajador), las partes no tienen obligación de contratar a un procurador en primera instancia y pueden, por tanto, comparecer en su propia representación; o bien pueden designar como representante a un graduado social colegiado (asesor laboral especializado en derecho del trabajo) o a cualquier persona que esté en pleno ejercicio de sus derechos civiles. 

Por último, en el ámbito contencioso-administrativo (actuación o inactividad de las administraciones públicas, disposiciones generales de rango inferior a la ley, así como reales decretos legislativos), se hace una distinción según esté compuesto el órgano judicial: en los órganos unipersonales, es decir, juzgados de un solo juez, no es necesario ir representando por un procurador. Sin embargo, en los órganos colegiados (Tribunal Superior de Justicia, Audiencia Nacional o Tribunal Supremo), es preciso conferir nuestra representación a un procurador profesional.

Característica de un buen procurador

Característica de un buen procurador

Como ya vimos en otro post, un procurador privado debe ser licenciado en Derecho, estar especializado en Derecho procesal y haber obtenido el título de procurador del ministerio de Justicia. Asimismo, debe jurar su cargo y tiene la obligación de inscribirse en el Colegio de Procuradores.

Siendo una de las salidas de la carrera de Derecho, para ser procurador es conveniente tener un perfil específico. Sus habilidades deben estar en consonancia con las actividades eminentemente técnicas que desarrolla.

Vamos a enumerar a continuación las más importantes:

  1. Al tener que acelerar el proceso judicial, realizando los trámites y controlando los plazos, vencimientos y fechas de las vistas, el procurador debe ser una persona altamente organizada y ordenada, que sepa elaborar un planning eficaz de su trabajo. Debe llevar un orden estricto de los expedientes y de su seguimiento, para poder recordarles las fechas y vencimientos a los abogados de cada caso que lleve. Debe por tanto ser capaz de realizar una multitarea, ya que los plazos de distintos casos se encabalgarán.

2. Como debe publicar los anuncios oficiales necesarios, debe conocer perfectamente sus mecanismos y condiciones de publicación (presentación del oficio, texto del anuncio, etc.), especialmente si se realizan por vía telemática (donde se pueden pedir diferentes formatos de archivo, por ejemplo). Debe saber manejarse con procesadores de textos y con internet en un nivel de usuario, así como tener claridad de exposición y facilidad para la redacción.

3. Al estar responsabilizado de pagar las tasas judiciales en representación del cliente y efectuar los depósitos exigidos, debe saber cuándo pagarlas y conocer cómo se calculan, así como presentar los justificantes en el momento adecuado. Como tiene acceso a tarjetas y a liquidez, y puede ser designado como depositarios de bienes embargados, debe ser intachables en su manejo.

4. Como presenta ante la administración los escritos que elabora el abogado, y recibe las notificaciones del cliente para entregarlas a este, debe saber ser un buen agente de enlace entre abogado, cliente y administración de justicia. Debe por tanto estar siempre preparado para colaborar con los órganos judiciales con vistas a subsanar los posibles defectos procesales; y para transmitir, en su caso, la documentación de un abogado saliente al abogado nuevo que pueda contratar el cliente.

5. Al manejar documentación sensible, deberá tener obligación de confidencialidad y de custodia responsable de los documentos que maneje, así como de garantizar que las transmisiones telemáticas y físicas se realizan sin complicaciones. Es por tanto esencial una gran responsabilidad y seriedad en el trabajo.

6. Si se trata de un procurador que trabaja en una firma, será fundamental que tenga capacidad para el trabajo en equipo, manteniendo sin embargo las posibles jerarquías existentes. Dado que su trabajo tiene plazos rígidos, deberá tener buena disposición de ánimo y saber iniciar cada día con esfuerzos renovados. No está de más tener en cuenta que el procurador realiza su misión desplazándose por la ciudad o comunidad autónoma, muchas veces a pie; es necesario mantener una cierta forma física.

¿Qué es un censo de procuradores?

¿Qué es un censo de procuradores?

Un censo o directorio de procuradores es un listado de acceso público que contiene los datos de los procuradores del colegio oficial de cada provincia, para que el ciudadano pueda buscar y seleccionar el que desee para realizar los trámites procesales.
En este censo, los procuradores están incorporados con su nombre y apellidos completos, su número de colegiado y los datos de contacto (dirección del despacho, teléfonos, correo electrónico y fax). En alguno de ellos también consta si está ejerciendo en el día de la fecha o si por el contrario ha dejado la actividad de procurador.

Estos directorios tienen un buscador virtual accesible por ordenador, donde el usuario puede ingresar el nombre o parte del nombre del procurador (si lo sabe), el número de colegiado (si lo sabe) y la localidad que prefiere. Si solo ingresa la localidad, el buscador dará como resultado todos los procuradores residentes en ella. Y el ciudadano también puede acudir presencialmente a la sede de cada colegio para hacer esta consulta. La búsqueda de procurador en el censo o directorio es totalmente gratuita y el censo debe estar permanentemente actualizado

El Colegio General de Procuradores de España (CGPE) dispone de un censo general, en el que se puede buscar procurador por localidad o por nombre y apellidos. La localidad puede ser cualquiera de España. En los resultados, aparecen todos los procuradores de una población; y si se pincha en uno en concreto, aparecen su nombre y apellidos, en qué colegio provincial de procuradores está inscrito, el número único de procurador, y sus datos de contacto (teléfonos, correo electrónico y fax, así como dirección del despacho). Si solo se teclea la localidad, el buscador listará todos los procuradores residentes en ella.

Para estar inscrito en un censo o directorio de procuradores, cada procurador ha tenido que dar su consentimiento explícito e inequívoco.

El censo o directorio de procuradores tiene asimismo fines históricos y estadísticos, como elaborar la historia de cada colegio profesional, analizar la distribución de procuradores por géneros o por edades, conocer el número de expedientes abiertos y cerrados, así como otros parámetros de interés. Pero estos datos no son de libre acceso al ciudadano, salvo si los publica el colegio de procuradores.

Los procuradores pueden pertenecer también a la Union internationale des huissiers de Justice (UIHJ), ideada por el huissier de justice francés Jean Soulard en 1949 y que se fundó de manera efectiva en 1952. Esta unión constaba en 2018 de 93 asociaciones de 89 países distintos, unidas mediante acuerdos de colaboración. En el periodo 2018-2021, uno de sus vicepresidentes era español: Luis Ignacio Ortega Alcubierre, del Colegio de Procuradores de Zaragoza.

El Consejo General de Procuradores dispone también de un censo o directorio de los procuradores adscritos a la UIHJ, con un buscador similar al de ámbito nacional.

En la actualidad, existen varias aplicaciones móviles que ofrecen servicios relacionados con los procuradores: una de ellas es del CGPE, pero no tiene buscador; otras dos son privadas y sí disponen de buscador.

¿Qué es y cómo se calcula el arancel de procuradores?

¿Qué es y cómo se calcula el arancel de procuradores?

Un arancel de procuradores es el conjunto de normas que establecen los honorarios (también llamados derechos) percibidos por los procuradores por tramitar un asunto en sede judicial o ante las Administraciones Públicas (si un litigio es de cuantía menor a los 2000 euros, no se necesita abogado ni procurador).

De este arancel se excluye cualquier otra gestión que deba llevar a cabo el procurador en el ejercicio de sus funciones. Este arancel o conjunto de normas está regulado por el real decreto 1373/2003, de 7 de noviembre y fija unas condiciones económicas que el procurador podrá aumentar o disminuir en doce puntos porcentuales

(diferencia entre dos porcentajes), si así lo establece de acuerdo con el cliente. Es decir, existe un margen para la negociación con el procurador, aunque la base esté fijada por real decreto.

En este arancel, los honorarios se fijan según sea el orden: por ejemplo, civil o penal, etc.; Según sea el proceso por ejemplo, juicio declarativo, procesos especiales, etc.; Según sea el tribunal por ejemplo de menores o eclesiástico, etc.; según la fase del proceso: por ejemplo, fase de instrucción o juicio oral, etc.

Para tener una idea de la horquilla de los honorarios

Digamos que en los juicios declarativos del orden civil, el real decreto prevé una tabla de honorarios que se establecen según la cuantía del litigio, con cuantías desde los 60,10 euros, por los que se cobran 9,64 euros de honorarios; hasta los 601.012,10 euros, por los que se cobran 1.540,39 euros. Por cada 6.010,12 euros o fracción que exceda de 601.012,10, el procurador cobrará 11,24 euros. Esto sirve como base, y luego el propio real decreto establece unas normas adicionales, así como distintos importes y porcentajes que aumentan la factura del procurador. Sin embargo, si el litigio no se puede cuantificar, el procurador cobrará una cantidad fija de 260 euros.

Estos honorarios se incrementan, por ejemplo, en los juicios concursales, donde se tiene en cuenta el pasivo definitivo de la empresa en concurso de acreedores.

Aunque hay firmas de procuradores que ofrecen una calculadora de honorarios, esta se basa únicamente en la cuantía del litigio y no tienen en cuenta los demás avatares de un juicio (recursos, medidas cautelares, etc.). Por todo ello, es preferible acudir al profesional para tener una estimación de lo que tendremos que desembolsar.

Al inicio de los trámites, y al igual que se hace con el abogado, el cliente deberá abonar al procurador una provisión de fondos para los distintos gastos en los que habrá de incurrir para iniciar el procedimiento;  y al terminar este, el cliente abonará el resto, según se haya acordado con el profesional. Naturalmente, si la provisión de fondos superara lo previsto para los gastos totales, el procurador deberá devolver la diferencia.

El procurador emite una factura con IVA e IRPF: el IVA se añade a la base imponible que paga el cliente y el IRPF se resta. Si el procurador ha ido percibiendo provisiones de fondos, tendrá que ir liquidando el IVA regularmente.

¿Qué es un juicio verbal y cómo se lleva a cabo?

¿Qué es un juicio verbal y cómo se lleva a cabo?

El juicio verbal es un juicio civil que se lleva a cabo cuando la cuantía del litigio es inferior a seis mil euros o en determinadas materias previstas por la ley. No hay que confundirlo con el juicio oral, que es una de las fases de un procedimiento penal. Si el juicio verbal es de menos de tres mil euros,  salvo en determinados casos la sentencia no se podrá recurrir y será firme. El juicio verbal se rige por los principios básicos de sencillez, brevedad y economía.

  • 1. Sencillez: al tratarse de un juicio por una cantidad inferior, la tramitación es poco compleja.
  • 2. Brevedad: por lo tanto, se agilizan los pasos de la tramitación.
  • 3. Economía: de esta manera, se evitan dilaciones innecesarias en la impartición de la justicia.

¿Qué casos son susceptibles de ir a juicio verbal?

Veamos algunos ejemplos:

En razón de la materia:

  • Las reclamaciones por impago de rentas o los desahucios
  • Las demandas posesorias (donde está en tela de juicio la posesión de algo)

En razón de la cuantía:

  • Los litigios cuya cuantía no exceda los seis mil euros. Cuando dicha cuantía sea inferior a dos mil  euros, no se necesitará nombrar abogado ni procurador.

Otros casos:

  • Procesos sobre capacidad, filiación, matrimonio y menores.
  • Demandas de separación y divorcio no amistosos y de nulidad.

¿Qué clases hay de juicios verbales?

Según los artículos 250 y 447 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, los juicios verbales pueden ser:

  1. Plenarios: las partes no tienen limitación para presentar medios de prueba y las sentencias no son recurribles. Se dan en los siguientes litigios:
  • Desahucio por precario (el propietario ha consentido la ocupación sin firmar ningún documento).
  • Juicio de alimentos (en divorcios, separaciones, de filiación, etc.).
  • Rectificación de hechos inexactos y perjudiciales (se da la oportunidad a la otra parte de dar su propia versión de un hecho).

2. Sumarios: las partes tienen limitación para presentar medios de prueba y las sentencias son recurribles.

Se producen en los siguientes litigios:

  • Desahucio por impago o expiración de los plazos.
  • Transmisión efectiva de una herencia.
  • Protección de la posesión de algo.
  • Suspensión de una obra nueva.
  • Demolición de una obra en ruinas.
  • Adjudicación efectiva de los derechos reales inscritos en el Registro de la Propiedad.
  • Venta a plazos de bienes muebles.
  • Arrendamientos financieros o leasing.

Para entablar un juicio verbal, se puede solicitar, junto con todas las pruebas de las que se disponga, mediante impresos que se encuentran en los juzgados a disposición del ciudadano o que se pueden descargar de la página web del Consejo General del Poder Judicial.

Si el demandado no comparece, la vista no se suspenderá y se podría llegar a decretar que este ha admitido los hechos; si no comparece el demandante, se considerará que ha desistido de su pretensión, tendrá que pagar las costas y una indemnización por daños y perjuicios si lo solicita el demandado con pruebas.

Qué es y cómo realizar una tramitación procesal

Qué es y cómo realizar una tramitación procesal

La llamada tramitación procesal es el conjunto de gestiones que necesitan realizarse a lo largo de un proceso judicial. Se trata de un procedimiento por pasos, que deben realizarse de forma sistemática y sucesiva en todos los procesos. Por ejemplo, gestión de documentos, requerimientos, oficios, citaciones, subsanación de errores, etc., ya sea de forma física o telemática.

Esta tramitación deben realizarla tanto las partes (demandante y demandado) como el Estado (juez y fiscal).

En el caso de las partes (si no son un organismo oficial), estas gestiones se confían a un procurador privado, que representará a su cliente ante el juzgado o tribunal.

Esta representación se formalizará mediante un poder notarial o ante el letrado de la administración de justicia; en este último caso, la firma del poder es totalmente gratuita.

Los procuradores privados deben ser licenciados en Derecho (y profesionales especializados en derecho procesal) y haber obtenido el título de procurador, que otorga el ministerio de Justicia. Asimismo, deben haber jurado su cargo ante el órgano competente y están obligados a inscribirse en el Colegio de Procuradores.

A este mismo Colegio de Procuradores podemos acudir para solicitar y seleccionar un procurador en ejercicio, si nuestro abogado no nos recomienda alguno con quien suela trabajar. En caso de no tener recursos, el juez puede solicitar que se nos asigne un procurador del turno de oficio, al igual que ocurre con los abogados.

Entre sus funciones se encuentran:

  1. Acelerar el proceso judicial, realizando los trámites y controlando los plazos, vencimientos e incluso las fechas de las vistas.

2. Publicar los anuncios oficiales necesarios.

3. Pagar las tasas judiciales en representación del cliente y efectuar los depósitos exigidos.

4. Presentar los escritos que elabora el abogado.

5. Recibir las notificaciones del cliente y entregarlas al abogado.

En el caso del Estado, el profesional debe pertenecer al Cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa y será por tanto un funcionario del ministerio de Justicia.

Las misiones de estos  funcionarios de Justicia vienen especificadas en el artículo 477 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, entre las cuales destacamos:

  1. Elaboración de documentos, actas, diligencias, notificaciones, así como copias de los documentos y su integración en los expedientes.
  2. Registro de la correspondenciay su clasificación.
  3. Elaboración de autos y expedientes, con supervisión del superior jerárquico.
  4. Elaboración de citacionesy otros actos de comunicación.
  5. Funciones deprotección y apoyo a las víctimas, así como de apoyo a la justicia restaurativa y extraprocesal.

Para inscribirse en las pruebas selectivas (oposiciones) para ser funcionario del Cuerpo de Tramitación Procesal y Administrativa del ministerio de Justicia, es necesario ​​​​tener nacionalidad española o una nacionalidad autorizada por los tratados internacionales (por ejemplo, Unión Europea); haber cumplido los dieciséis años y no haber llegado a la edad de jubilación forzosa; no tener una incapacidad funcional que impida el normal desarrollo del trabajo y haber obtenido o estar en condiciones de obtener el título de bachiller español, un título equivalente o un título que se pueda convalidar.

¿Cuáles son los requisitos para ser procurador? 

¿Cuáles son los requisitos para ser procurador? 

Muchas personas desconocen la labor que tiene un procurador. Esto es común puesto que no todo el mundo saber las funciones que tienes y en qué situaciones trabaja. Por eso mismo, si lo que estas buscando es obtener información sobre los procuradores, estas en el sitio correcto. Vamos a explicarte cuáles son los requisitos para ser un procurador y las funciones que tendrás que realizar si en algún momento decides estudiar para ser procurador. 

Tienes que saber antes de todo, que un procurador no es lo mismo que un abogado. Son profesionales totalmente distintos que comparten funciones diversas. El perfil del abogado lo conocemos todos, ya sabemos en qué problemas o situaciones pueden ayudarnos, por lo que es cuestión de conocer lo que el procurador puede hacer por nosotros. 

¿Cuáles son los requisitos para ser procurador? 

Muchas personas que conocen de cerca el mundo de los juicios y procedimientos judiciales, conocen de cerca al procurador. Es un profesional, que no es del todo conocido hasta que no tienes una situación en la que tiene que contar con tu equipo de expertos, o te ves en un momento en el que vas a necesitar de su ayuda o te han aconsejado. Si lo que tienes en mente es ser procurador y prepararte para ello, vamos a explicarte lo que tienes que hacer para llegar a ser el mejor procurador de todos los tiempos: 

  1. Lo primero de todo es estar en posesión de una carrera de derecho. Todo procurador tiene que tener una base académica en derecho para que pueda ejercer correctamente en sus funciones. 
  2. Después del punto anterior, lo que tienen que hacer es un máster de acceso a la procura. Es decir, no vale con la carrera en general, sino que tendrás que especializarte unos años en la Procura para poder ejercer debidamente. No obstante, también son válidos otro tipo de cursos formativos siempre que estén certificados por el Consejo General de Abogacía.  
  3. Para seguir, tendrás que hacer las prácticas en cuestión. Puesto que todo procurador tiene que intervenir en un proceso judicial y saber cómo actuar en todo momento. Por eso, es importante que antes de ejercer oficialmente, realice prácticas en una empresa para poder coger experiencia y saber en qué modo actuar en toda situación.  
  4. Finalmente, solo quedan dos pasos más. El siguiente que sería superar la prueba de capacitación del Ministerio de Justicia que es parecido al examen que se hace al entrar en derecho. Este examen tiene, que hacerlo todos para poder terminar el ciclo de formación. El último paso es colegiarse en el colegio de Procuradores.  

Ahora ya conoces más de cerca los pasos que tienes que seguir para hacerte procurador. Cuentas con toda la información importante para saber lo que tienes que hacer. Es una carrera de fondo en la que los resultados y el futuro es prometedor. Cualquier duda que tengas o si necesitas a un procurador, ponte en contacto con nosotros.  

Los aspectos que tienes que saber en un contrato de compraventa 

Los aspectos que tienes que saber en un contrato de compraventa 

Si estás en un momento en el que estás pensando en adquirir una casa o vender la que ya tienes, debes recoger la máxima información posible antes de realizar cualquier acción. Muchas personas prefieren que estas gestiones se las lleven las inmobiliarias o las personas profesionales del sector, pero, aun así, aunque sea este tu caso, tienes que contar con todos los datos posibles para saber que estás en el camino correcto y de la misma manera, conocerás los posibles obstáculos que te puedes encontrar.  

Vender o comprar un inmueble no es algo que hacemos todos los días, es muchas ocasiones solo lo vamos a hacer una vez, por eso mismo toda la documentación que podamos saber y encontrar, es buena para saber que lo que estamos haciendo es lo correcto. Por eso mismo, hoy queremos hablarte de los contratos de compraventa para mostrarte todos los aspectos que tienes que saber, para no tener dudas en tus movimientos. 

¿Qué es exactamente el contrato de compraventa de una vivienda? 

Es el documento que firmamos en el que cambiamos una cantidad de dinero estipulada por un bien inmueble. Es un acto jurídico bilateral y de una naturaleza consensual. Tenemos que conseguir la voluntad de las dos partes que van a intervenir en este contrato.  

¿Qué debe incluir el contrato de un inmueble? 

El contrato de una venta o compra de una vivienda tiene que tener los siguientes puntos: 

  1. Los datos personales tanto del vendedor en cuestión como del nuevo propietario que adquiere la casa.  
  2. Que se verifique el título de la propiedad que está en venta. Por eso, el vendedor tiene que tener al día y en regla todos los documentos necesarios para poder hacer esta gestión, es decir, el título de la propiedad, la nota simple…etc. Con esto garantiza que tiene la capacidad total uy plena de realizar la transacción. 
  3. Todos los detalles del inmueble es decir toda la información detallada: la referencia catastral, con sus metros cuadrado de construcción y útiles. El número de la finca, dirección y ubicación exacta….etc. 
  4. La cantidad exacta por la que se vende la vivienda y que tendrá que pagar la persona interesada para poder comprarla. A parte de esto, se tendrá que añadir la fecha en la que se va a efectuar el pago y la manera en la que se realizará. En su efecto y de la misma manera, si existe un contrato de arras también tendrá que quedar especificado. 
  5. La fecha de entrega de llaves del inmueble. Es decir, el día en el que el propietario va a hacer entrega de la vivienda a los nuevos dueños. 
  6. Los impuestos y pagos que se imponen por la adquisición del inmueble. 
  7. La penalización si alguna de las dos partes no cumple con su parte del contrato. 

Si necesitas más información o ayuda para poder realizar esta gestión de tu vivienda, no dudes en contactar con nosotros. 

¿Qué es el derecho tecnológico?

¿Qué es el derecho tecnológico?

El sector del derecho también se ha tenido que adaptar a la nueva era tecnológica, ya que se ha convertido en una necesidad imperante regular de forma jurídica los delitos y abusos que se cometen en la red. De ahí nació el Derecho tecnológico. ¿Qué es exactamente y de qué se trata?

Qué es el Derecho Tecnológico

Podemos definirlo como la rama del Derecho que recoge todas las normas que regulan los efectos jurídicos entre el Derecho y la informática. Engloba desde los delitos que se cometen en los medios informáticos, hasta las relaciones laborales en las que pueden surgir problemas y que se han establecido a través de estos medios.

Lo que caracteriza a este tipo de derecho es su evolución, ya que los avances tecnológicos no frenan y hacen que las normas cambien constantemente. De ahí que los abogados especializados en este campo deben estar renovándose constantemente. 

El ámbito en el que se aplica este tipo de derecho es muy amplio, pues no solo se incluyen los crímenes y delitos cometidos a través de la informática, sino las violaciones del derecho de privacidad, el comercio electrónico, la ciberseguridad, la publicidad online engañosa, la regulación del teletrabajo, los certificados o las firmas digitales, entre otros. 

Cualquier irregularidad llevada a cabo a través de la red o con alguno de sus elementos y componentes es campo de este tipo de Derecho. Son considerados como delitos penales según el reconocimiento del Derecho Tecnológico en el Código Penal. 

Qué diferencias hay entre la informática jurídica y el derecho informático

Es posible que muchos confundan ambos términos, pero no son lo mismo aunque los dos giren en torno a los medios tecnológicos. 

La informática jurídica es la ciencia que estudia el uso de los recursos informáticos con el fin de mejorar los procesos, loas análisis y la gestión en el ámbito jurídico. En resumen, la utilización de distintos software y hardware como instrumentos de Derecho de modo que los procesos legales se agilicen. Por tanto, no se considera una rama del Derecho, sino una herramienta para usar dentro de este. 

Por otro lado, el Derecho Informático sí es una rama del Derecho que se encarga de procesar los delitos relacionados con los medios informáticos o con cualquiera de sus elementos o derechos. 

Podemos recurrir a él siempre que creamos haber sido víctimas de un ciberdelito, un abuso o cualquier otro incidente. Para solucionar el problema, es importante contar con los servicios profesionales de un abogado digital especializado en temas informáticos. ¿Cuáles podrían ser algunos delitos informáticos a tratar?

  • Fraudes online.
  • Accesos no autorizados a redes privadas. 
  • Distribución no autorizada de contenidos con derechos de autor. 
  • Destrucción de datos digitales. 
  • Violación de patentes. 
  • Venta de datos personales. 
  • Phishing. 
  • Ataques de Malware. 
  • Publicación de imágenes o videos privados sin consentimiento. 

Ahora que ya sabes qué es el Derecho Tecnológico, no dudes en pedir ayuda si la necesitas. 

¿Un procurador puede hacer de abogado?

¿Un procurador puede hacer de abogado?

Cuando tenemos algún caso legal a tratar es probable que nos preguntemos cuáles son las funciones de ciertos términos que hemos escuchado y que no tenemos muy claros. Dos de los más confundidos son los cargos de abogado y procurador. ¿Son lo mismo? ¿Puede ejercer uno las funciones del otro? En este post, vamos a resolver estas y otras dudas. 

Qué es un procurador

A estas alturas es casi seguro que todos tengamos claro el concepto de ‘abogado’ de lo que es, lo que hace y lo que implica. Pero no siempre estamos seguros de cuál es el trabajo de un procurador y por qué debe haber uno en cada caso. Pues bien, vamos a comenzar por aquí. 

Un procurador está licenciado en derecho, del mismo modo que un abogado, pero es el encargado de representar al cliente en el juzgado, no en el juicio como hace un abogado. Es decir, él se encarga de recibir notificaciones del juzgado, presenta cualquier escrito relevante ante este, encabeza los escritos aunque los redacte el abogado, etc. 

Cuando se trata de un caso penal, el procurador es una figura imprescindible. Hace de su representante y se ocupa de todo los trámites. 

Cómo representa un procurador a un cliente

En el momento que pedimos los servicios de un procurador, es necesario darle autoridad para que nos represente. Esto se hace a través de un poder notarial o un apud acta. ¿Qué son cada uno?

Poder notarial

Se acude a una notaría junto con el procurador y se solicita un otorgamiento de poder general para pleitos. Hay un especial para querellas, en caso de que sea una de estas lo que vamos a presentar. 

Apoderamiento apud acta

Este se lleva a cabo en el mismo juzgado en el que se va a tramitar el procedimiento. Este se debe realizar junto con el primer escrito judicial. Iremos al decano para que nos den una cita y, de este modo, el día de esta el procurador estará autorizado a representarnos. 

Aunque es un trámite un tanto más complicado que un poder notarial, es gratuito y efectivo. 

Por tanto, las diferencias entre procurador y abogado son muchas. De hecho, lo único que tienen en común es que están licenciados en derecho. Ni un abogado puede cumplir con las funciones de un procurador, ni viceversa. 

Es por ello que, antes de que te veas implicado en un caso, ya sea civil o penal, es necesario que conozcas estos términos y lo que implican cada uno. Recuerda que contar con profesiaonles con experiencia siempre es la mejor opción para lograr el éxito. ¡Podemos ayudarte! Contacta con nosotros y te asignaremos al profesional más indicado en tu caso.