El procurador en los casos de divorcio

El procurador en los casos de divorcio

Podría decirse que la profesión de procurador ha caído considerablemente en el olvido, tanto esta como las funciones que dichos acostumbran a realizar. Multitud de personas contratan un abogado para que lleve su caso de divorcio e ignoran que para muchos de los procedimientos venideros sería necesaria la presencia de un procurador.

Empezaremos por diferenciar entre procurador y abogado. El procurador actúa como el vínculo de unión, es decir, como el medio que posee el abogado para ejercer su trato con el juez. El abogado es el encargado de facilitar asesoramiento a su cliente durante todo el proceso judicial y de defender los argumentos y la situación de su representado. Entonces, abogado y procurador son dos profesiones distintas, pero igual de necesitadas en un juzgado frente a un caso de divorcio.

Las funciones del procurador se extienden desde comienzo a fin en el proceso, no solo deben intermediar entre jurado y abogado, también entregan la petición de divorcio al juez, un documento previamente elaborado por cada parte de la defensa y en el que se recogen cosas como si el matrimonio tenía hijos en común, motivos para querer divorciarse o como se repartirán los bienes. Seguida a la entrega de la petición, esperarán y obtendrán la respuesta para ver cómo proceder con el caso.

Un procurador no es solo esencial en los peores casos de divorcio, en los que ambas partes prácticamente ni siquiera desean alcanzar un acuerdo porque están demasiado ocupados arrojándose reproches el uno al otro, también lo es en casos de divorcio de mutuo acuerdo. Aunque sean casos mucho más pacíficos y rápidos, y el papeleo se lleve a cabo de manera sencilla y casi sin trabas, no quiere decir que no haga falta un procurador.

Bien es cierto que los abogados son perfectamente capaces de gestionar un caso de divorcio por sí mismos y que en estas situaciones los afectados quieren invertir la menor cantidad de dinero posible y que termine cuanto antes, pero eso no indica que un procurador vaya a ralentizar el proceso, al contrario. Y, a pesar de que en algunos casos puntuales se desarrolla un divorcio por mutuo acuerdo, no siempre es así.

Los principales conflictos entre cónyuges suelen surgir por la repartición de bienes (quién se quedará con la casa y quién con el coche, quién se llevará al perro y quién al gato), por la custodia y la manutención de los hijos (si será una custodia compartida o el pequeño quedará bajo la tutela de su madre y el padre tendrá que pagar una pensión todos los meses o viceversa).

No olvidemos que, cuando existen niños de por medio, poca importancia tiene quien pase a ser el propietario de la vivienda o del vehículo, ya que el asunto principal no debe ser otro que el bienestar y salud, tanto física como mental, de la criatura. Por lo tanto, ya que los divorcios son cada día más comunes y enrevesados, mejor molestarse en contratar un procurador para terminar lo antes posible.

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