¿Qué tipo de asuntos tratan los procuradores?

¿Qué tipo de asuntos tratan los procuradores?

Para algunos procedimientos judiciales, no es necesario contratar a un procurador profesional. Pero de forma general , es altamente recomendable hacerlo, si es posible, pues las cuestiones jurídicas pueden ser de una gran complejidad y necesitaremos a una persona que sepa tramitarlo todo a su debido tiempo y en la forma adecuada, para agilizar los trámites y estar al tanto de las fechas de las vistas, vencimientos, etc.

Los casos en los que es obligatorio contar con la representación de un procurador difieren según sea la jurisdicción. Por lo tanto, habrá que distinguir entre los distintos órdenes: civil, penal, social o laboral y contencioso administrativo. 

En el ámbito civil

(juicios que afectan a la persona privada y a sus relaciones familiares, desde su nacimiento hasta el fallecimiento y sucesión; así como el régimen de su patrimonio, sus obligaciones y contratos; y en su caso la responsabilidad civil en la que incurra), es preceptivo contratar a un procurador, salvo en los siguientes casos: 

  • En los juicios verbales (procedimientos de sumas menores a los 6000 euros) cuando la cuantía sea inferior a 2000 euros
  • En la petición inicial de los procedimientos monitorios (reclamación de deudas)
  • Para la presentación de escritos donde se solicite la adopción de medidas urgentes o la suspensión de vistas y actuaciones
  • En los juicios universales (en los que se puede ver afectado todo el patrimonio de una persona), si la comparecencia se circunscribe a la presentación títulos o derechos, etc.
  • Para impugnar las decisiones en materia de asistencia jurídica gratuita 

En el ámbito penal

(conductas que infligen el código penal y penas o sanciones aplicables a los autores, tanto de delitos graves como menos graves), si el juicio es por un delito leve, la asistencia de un procurador es optativa. En los juicios por delitos graves, aunque cuando se detiene o procesa a una persona, esta debe nombrar inmediatamente a un abogado o solicitar que le sea asignado uno de oficio, la representación mediante un procurador no es preceptiva hasta que se dicta el auto de apertura de juicio oral.

En el ámbito laboral o social

(relaciones entre los patronos y sus empleados, sus deberes y derechos recíprocos, así como la protección del trabajador), las partes no tienen obligación de contratar a un procurador en primera instancia y pueden, por tanto, comparecer en su propia representación; o bien pueden designar como representante a un graduado social colegiado (asesor laboral especializado en derecho del trabajo) o a cualquier persona que esté en pleno ejercicio de sus derechos civiles. 

Por último, en el ámbito contencioso-administrativo (actuación o inactividad de las administraciones públicas, disposiciones generales de rango inferior a la ley, así como reales decretos legislativos), se hace una distinción según esté compuesto el órgano judicial: en los órganos unipersonales, es decir, juzgados de un solo juez, no es necesario ir representando por un procurador. Sin embargo, en los órganos colegiados (Tribunal Superior de Justicia, Audiencia Nacional o Tribunal Supremo), es preciso conferir nuestra representación a un procurador profesional.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *